2025 ha sido un año muy volátil, como ya hemos visto en los mercados de capitales. En la renta variable, hemos observado una preocupación real en torno a los aranceles que ha implantado Estados Unidos. Sin embargo, la suspensión de los aranceles recíprocos ha generado un repunte en los mercados de renta variable de todo el mundo. Además de los aranceles, también hemos asistido a cambios políticos en Europa, con la elección de Friedrich Merz como canciller de Alemania y la relajación del freno en el endeudamiento.
Así pues, hemos observado expectativas de mayor crecimiento en Europa y, en todo caso, un crecimiento más lento en Estados Unidos, y esto ha repercutido en los mercados de renta variable. También ha afectado a los mercados de renta fija, donde hemos presenciado cómo los rendimientos de los bonos han bajado en EE. UU. a lo largo de 2025, y lo contrario en Europa, donde los rendimientos de los bonos han subido. También en los mercados crediticios, debido a la incertidumbre generada, sobre todo, por los aranceles, hemos observado un aumento de los diferenciales crediticios a lo largo del año, especialmente en los créditos de menor calificación.
Respuesta a los rápidos cambios en las políticas y los movimientos del mercado
Creo que, en lo que respecta a la volatilidad que hemos constatado en 2025, reviste mucha relevancia reconocer en qué aspectos tenemos convicción y en cuáles menos.
Centrarnos en aquellos ámbitos en los que nuestra convicción sea mayor
Tomemos como ejemplo lo que ha ocurrido con los aranceles. Hemos visto a EE. UU. proponer aranceles muy elevados en todo el mundo, pero diferentes para cada país. Así, por ejemplo, el 2 de abril se introdujeron aranceles —o se propuso su introducción— no solo del 10% generalizado, sino también aranceles recíprocos más elevados.
¿Y qué supuso esto? Esto se traducía en que, si los aranceles se imponían, reducirían con creces gran parte de la cadena de suministro global en todo el mundo. Sin embargo, una semana después vimos la suspensión de esos aranceles recíprocos, los aranceles más elevados, excepto con China.
¿Qué implicaciones tiene? Esto implica que las expectativas de una fuerte desaceleración como resultado de la propuesta inicial se han atenuado debido a la suspensión, y se han incrementado las expectativas de que se llevarán a cabo negociaciones, por lo que el peor de los casos no se materializó.
Si observamos las negociaciones de Scott Bessent con China en torno a los aranceles recíprocos y la suspensión actual, la drástica reducción de los aranceles durante un periodo de tiempo, volvemos a ver volatilidad en las expectativas económicas de cara al futuro. Por lo tanto, creo que la lección verdaderamente importante que debemos aprender de este año es que, aunque apreciemos la amenaza de un cambio económico, en realidad puede que este [resultado] no sea definitivo. Debemos ser conscientes, además, de en qué ámbitos tenemos convicción sobre el cambio y en cuáles este cambio puede atenuarse a medida que avanza el año.
Un enfoque reflexivo en la gestión de carteras
Creo que uno de los aspectos importantes en las carteras es no reaccionar ante cada propuesta de cambio de política, porque si tenemos una propuesta de cambio de política, que después se revierte, estaremos asegurando lo que los mercados han supuesto, cuando en realidad este [resultado] se revierte muy poco después. Por lo tanto, es importante no reaccionar ante cada anuncio sobre políticas.
El estímulo fiscal apunta a la probabilidad de un mayor crecimiento en Europa
Pero, ¿dónde tenemos convicción? Tenemos convicción, por ejemplo en Europa, de que está relajándose el freno del endeudamiento en Alemania. Por lo tanto, es probable que, a medida que avanzamos, el crecimiento en Europa sea mayor de lo que habría sido de otro modo. En consecuencia, si observamos los movimientos de las carteras, vemos que estos reflejan dónde tenemos convicción en torno a los cambios en la política.
Por lo tanto, un mayor crecimiento en Europa y, según las previsiones, un menor crecimiento en EE. UU., tal como hemos observado a principios de este año. Sin embargo, hay que tener cuidado con ese menor crecimiento en EE. UU., porque aún no se ha anunciado ni se conoce el posible impacto de la reducción de la regulación y de la relajación fiscal en el país. Así, hemos sido testigos de noticias negativas en torno a los aranceles, pero no necesariamente de las noticias positivas que las acompañan.
Aún no se han adoptado políticas favorables al mercado, así que no perdamos de vista a EE. UU.
Así pues, incluso en el mismo país, hay que desconfiar de quienes hablan de una ralentización del crecimiento económico en EE. UU., ya que podríamos asistir a una reversión a lo largo del año.
En busca de la longevidad en los anuncios sobre políticas y su impacto
Creo que lo importante para nosotros, como inversores, y por supuesto para nuestros clientes, es cerciorarnos de no reaccionar ante cada cambio de política que se presente, a menos que estemos convencidos de que dicho cambio tiene continuidad.
Evitar reacciones precipitadas ante los cambios políticos
Por lo tanto, lo que recomendamos a nuestros clientes es que no actúen de forma precipitada ante los cambios de políticas que se han producido, sino que se aseguren de que esos cambios van a ser duraderos.