La verdadera historia de la inteligencia artificial (IA) es la evolución plurianual de los flujos de capital que determinarán qué compañías liderarán, cuándo lo harán y por qué.
La IA está redibujando el panorama de oportunidades en todos los mercados, pero desde nuestra perspectiva, la verdadera realidad no es la tecnología en sí, sino la transformación-plurianual que se está desplegando en distintas oleadas, cada una con sus propios líderes y beneficiarios. Observamos que el capital fluye secuencialmente por el ecosistema de la IA, lo cual genera oportunidades consecutivas conforme se intensifica su adopción. Los gestores activos que se anticipan a estas rotaciones (y toman posiciones antes de que se produzcan) están en mejor situación para obtener valor según evoluciona el liderazgo en toda la cadena de valor de la IA.
Oleadas plurianuales de inversión en IA
Ponemos el foco en las cuatro siguientes oleadas para tratar de comprender dónde se concentrará el capital y qué compañías tienen las ventajas estructurales para beneficiarse de ellas en varias fases (gráfico 1). En la actualidad, nos hallamos inmersos en la primera oleada y estamos comenzando la transición hacia la segunda. Se están vislumbrando señales de una tercera oleada en el sector del software, mientras que en el horizonte se divisa una cuarta oleada de ganancias en productividad para toda-la economía. Asimilar dónde nos encontramos ahora y qué nos depara el futuro puede ayudarte a alinear las carteras para aprovechar al máximo el alcance de la oportunidad.
Gráfico 1: Las oleadas de crecimiento de la inversión en AI
Fase 1: Infraestructuras y construcción e instalación física
NVIDIA2 se encuentra en el centro de este huracán. Su liderazgo en el segmento de las unidades de procesamiento de gráficos y la sólida posición conquistada por la arquitectura de dispositivos de computación unificada siguen marcando el rumbo del sector. Broadcom ocupa un lugar destacado a su lado como facilitador esencial del movimiento y conectividad de datos a alta velocidad. Aunque los semiconductores suelen ser los que más atención reciben, detectamos limitaciones igualmente importantes en materia de energía y refrigeración. Compañías como Eaton y Vertiv resultan cruciales para superar esas restricciones.
Anticipamos que esta fase se prolongará durante otros dos o tres años de fuerte dinamismo. Los requisitos físicos de la IA, el auge de las ofertas de modelos como servicio y la competición mundial por desarrollar una capacidad de IA soberana espolean este crecimiento. La exposición subyacente a la infraestructura sigue siendo relevante, pero el liderazgo irá evolucionando a medida que se consoliden el despliegue y la puesta en marcha.
Fase 2: Herramientas, datos y plataformas en la nube para la escalabilidad
A medida que se amplía la infraestructura, las compañías pasan de la fase inicial de experimentación a la implementación a gran escala. Esta transición propulsa la segunda oleada, en la que las herramientas, la arquitectura de datos, la ciberseguridad y las plataformas de IA basadas en la nube juegan un papel decisivo.
Snowflake y MongoDB destacan por su capacidad para contribuir a que las compañías consigan que sus datos sean utilizables y seguros, y estén estructurados y aptos para la IA. Al mismo tiempo, la ciberseguridad adquiere una importancia todavía más vital. Palo Alto Networks y CrowdStrike se encuentran bien posicionadas para proteger los datos y los modelos de IA en un contexto en que las compañías expanden su huella digital.
Las compañías hiperscalers siguen siendo fundamentales en esta etapa, ya que reducen los obstáculos para la adopción de la IA. Suministran modelos pre-entrenados, servicios gestionados, herramientas de balizas de protección de datos y entornos de desarrollo integrados. Esperamos que esta oleada dure entre tres y cinco años, mientras las compañías ponen en marcha la IA en sus áreas de negocio.
Fase 3: Integración temprana de la IA empresarial
Ahora apreciamos los primeros indicios de la integración de la IA en el software empresarial. A diferencia de la infraestructura, que se redimensiona rápidamente cuando se ha desarrollado la capacidad, la adopción por parte de las compañías es más metódica. Las compañías prueban, validan y realizan pruebas piloto antes de implementar soluciones a escala. Pero la tracción es real.
Microsoft está integrando Copilot en toda la pila de productividad y en los servicios en la nube. ServiceNow integra la IA en los flujos de trabajo que redefinen la prestación de servicios, los recursos humanos, las operaciones de tecnología de la información y los servicios de atención al cliente. Datadog inserta la IA en la capacidad de observar para ayudar a las compañías a solucionar problemas en sistemas cada vez más complejos.
Las compañías que apuestan por una adopción temprana fuera del sector del software ya están demostrando unos efectos tangibles:
- Walmart recurre a la IA para facilitar aproximadamente el 40 % del desarrollo de un nuevo código y para aumentar la calidad de las experiencias digitales del cliente3.
- Citigroup implementa la IA para manejar miles de preguntas de clientes y de servicio.
- Pfizer acelera el desarrollo clínico sirviéndose del análisis de datos asistido por IA.
Anticipamos que esta fase se desarrolle a lo largo de tres o cuatro años, y que se acelere cuando la primera hornada de empresas que la adopten comience a demostrar una rentabilidad de la inversión cuantificable.
Como acontece con cualquier transición tecnológica significativa, se esperan momentos de desaceleración o un replanteamiento de las expectativas. El proceso desde la inversión en IA hasta la monetización se mide en años, no en trimestres. Las compañías deben recopilar datos, desarrollar y probar modelos, y definir estrategias de implementación, a la par que sus clientes evalúan paralelamente esas ofertas desde el punto de vista de seguridad y la utilidad. A nuestro parecer, estas pausas permiten diferenciar la experimentación a corto plazo de la creación de valor duradero en toda la compañía, y entendemos que los recientes episodios de prudencia forman parte de ese benéfico proceso de perfeccionamiento, más que de un cambio de rumbo.
Fase 4: La creación de valor facilitada por la productividad
La cuarta oleada es la más impactante y la más compleja de cuantificar a corto plazo. En este caso, la IA constituye un motor económico y no solo una mera categoría tecnológica. Estimamos que la IA aporta actualmente entre 10 y 20 puntos básicos (pb) de productividad al año. Creemos que esta cifra podría aumentar hasta a 50-150 pb anuales, conforme vaya generalizándose la adopción, se adapten los flujos de trabajo y las compañías incorporen plenamente la IA en sus principales operaciones.
La diferenciación en este caso será sustancial. Las compañías que transiten de forma eficaz de las fases piloto a una implantación en toda la compañía acrecentarán su ventaja competitiva. Estas organizaciones maximizan el valor de los datos protegidos, reestructuran los procesos y logran obtener incrementos reales de la productividad. Prevemos que durante esta fase se producirá la mayor variabilidad de resultados económicos en todos los sectores.
Por qué las compañías hiperscalers destacan en todas las oleadas
La mayoría de las compañías podrán sacar provecho de una o dos oleadas. No obstante, consideramos a las compañías hiperscalers (Amazon, Microsoft y Google) beneficiarias únicas de múltiples oleadas que participan en todas las etapas:
- Oleada 1: Construir infraestructura y optimizar la eficiencia interna.
- Oleada 2: Promover el desarrollo de la IA por medio de herramientas, modelos y plataformas en la nube.
- Oleada 3: Integrar la IA en su propio software y en las experiencias del consumidor.
- Oleada 4: Captar el consumo de la nube a largo plazo mientras se consolida el éxito de la IA entre los clientes.
La amplitud de su exposición, la solidez de sus balances y la intensidad de sus relaciones con los clientes las erigen como pilares a largo plazo del crecimiento propiciado por la IA.
Conclusión
La IA es una sucesión de oleadas, más que un tema de inversión aislado. Cada oleada trae consigo un nuevo liderazgo y oportunidades para los inversores activos. Al mismo tiempo, el panorama que tenemos por delante incluirá periodos de ajuste, a medida que las compañías identifiquen mejor los ámbitos en los que la IA aporta un valor sostenible. Por otro lado, las primeras indicaciones de las repercusiones de la IA en el crecimiento de los ingresos, el incremento de los márgenes de beneficio y la diferenciación competitiva —en todos los casos de uso, desde el desarrollo de códigos hasta la investigación clínica— refuerzan la idea de que su adopción es cada vez menos opcional y más esencial. Tenemos la convicción de que esto constituye una normalización saludable y no un obstáculo para las oportunidades plurianuales más amplias. La clave estriba en comprender hacia dónde fluirá el capital y en identificar las compañías con las ventajas estructurales que les permitan sacar provecho en múltiples fases.
La transformación que nos espera será desigual, reiterativa y plurianual, pero el abanico de oportunidades es amplio y está en plena expansión. Ante la irrupción de estas oleadas, creemos que una investigación disciplinada, un posicionamiento selectivo y un reconocimiento temprano de los cambios de liderazgo serán cruciales para capitalizar todo el valor de este ciclo inducido por la IA.