Resumen
- Ha sido un comienzo de año intenso desde el punto de vista geopolítico. Pese a la incertidumbre, los mercados siguen, en gran medida, sin sobresaltos.
- Se están manteniendo conversaciones sobre cómo Estados Unidos podría acceder a las reservas de petróleo de Venezuela. Las inversiones necesarias serán significativas y llevará tiempo que los nuevos suministros entren en el mercado. El precio del petróleo repuntó al final de la semana pasada.
- Los acontecimientos en Irán se están intensificando y Estados Unidos ha elevado la retórica sobre una posible intervención. Si finalmente ocurriera, las tensiones aumentarían y las represalias probablemente lastrarían el ánimo del mercado.
- Durante el fin de semana se conoció que el Departamento de Justicia de Estados Unidos ha abierto una investigación penal contra Jerome Powell. Cualquier amenaza real o percibida a la independencia de la Reserva Federal provocaría una reacción en los mercados. El oro y la plata han subido tras el anuncio.
- El panorama económico y las perspectivas de beneficios empresariales siguen siendo positivos. Sin embargo, acontecimientos de mayor alcance podrían tener la capacidad de desestabilizar el sentimiento y la volatilidad podría aumentar. Estamos siguiendo de cerca estos acontecimientos.
El inicio de 2026 ha sido muy intenso en cuanto al flujo de noticias geopolíticas. La atención se ha centrado en Venezuela, Irán y Groenlandia, entre otros focos. Sin embargo, por ahora los mercados financieros se mantienen tranquilos.
Poco más de una semana después de la destitución del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, por parte de Estados Unidos, se están produciendo conversaciones sobre los siguientes pasos entre compañías petroleras estadounidenses y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. No parece que el gobierno estadounidense tenga intención de hacer otra cosa que no sea permitir que la nueva presidenta venezolana, Delcy Rodríguez, ejerza el control del país, aunque bajo la amenaza latente de una posible intervención. Las inversiones de las petroleras estadounidenses tardarán un tiempo considerable en traducirse en un aumento de la oferta procedente de Venezuela. Además, será necesario un volumen significativo de inversión en capital y se requerirá estabilidad política antes de que se comprometan grandes cantidades de dólares estadounidenses en la región. El precio del petróleo repuntó a finales de la semana pasada ante la expectativa de que se trate de un proceso muy prolongado.
Los acontecimientos en Irán ocupan los titulares: las protestas comenzaron a finales de diciembre con el cierre de comercios en protesta por el coste de la vida. La moneda iraní, el rial, se ha devaluado alrededor de un 40% desde el verano pasado y el malestar parece ahora ampliarse hacia protestas más generales contra el gobierno. El levantamiento reclama cambios reales y los acontecimientos se están volviendo violentos. Estados Unidos ha hablado de una posible intervención. De producirse, el sentimiento del mercado podría deteriorarse. Una escalada supondría un riesgo significativo, con Irán probablemente tomando represalias tanto contra Estados Unidos como contra Israel.
En cuanto a Groenlandia, debería existir un amplio margen para el compromiso, dado que, aunque se trata de un territorio autónomo, en última instancia forma parte de Dinamarca y, por tanto, de la OTAN. En consecuencia, ya es una región aliada de Estados Unidos. Dicho país mantiene una base militar en Groenlandia desde hace más de 70 años. Aunque en la actualidad solo cuenta con unos 200 efectivos sobre el terreno, en el pasado ha llegado a desplegar allí hasta 10.000 tropas y podría aumentar fácilmente ese número si realmente le preocupa que China y Rusia ganen mayor influencia en la región ártica.
Más preocupante es la información conocida durante el fin de semana según la cual el presidente de la Reserva Federal (Fed), Jay Powell, se enfrenta a una imputación penal por presuntas acusaciones de haber engañado al Congreso en relación con los sobrecostes de la rehabilitación del edificio de la Fed. Esta es, probablemente, la amenaza más inmediata para el mercado en términos de sentimiento. En el pasado ya hemos visto que cualquier duda sobre la independencia de la institución es mal recibida por los mercados financieros. Powell respondió con firmeza y sugirió que el asunto no tiene nada que ver con sobrecostes ni con un posible fraude, sino con mantener la presión para nuevas bajadas de los tipos de interés. Una percepción de falta de independencia de la Fed resulta problemática para los mercados financieros, algo que ya se ha reflejado en el repunte de los precios tanto del oro como de la plata.
En resumen, el panorama económico es razonablemente positivo y las expectativas para la próxima temporada de resultados empresariales se mantienen firmes. Los mercados de renta variable han mostrado resiliencia hasta el momento, aunque todavía es pronto. En nuestra opinión, mientras el foco se mantenga en la economía y en los resultados, la situación debería evolucionar de forma favorable. Si, por el contrario, reaparecen las preocupaciones políticas o las dudas sobre la independencia de la Fed, el sentimiento del mercado podría verse desestabilizado. De ser así, es probable que asistamos a un aumento de la volatilidad en los mercados.