El auge de la infraestructura de IA no solo tiene que ver con el sector tecnológico: también guarda relación con la renta fija. Descubre cómo esta transformación intensiva de capital está generando nuevas oportunidades y riesgos para los inversores en renta fija.
Por Nathaniel Liddle, Analista Sénior de crédito con calificación «investment grade»; Siao Lu, Analista de productos estructurados; Richard Gross, Analista Sénior de alto rendimiento; y Todd Czachor, Director de análisis de renta fija global.
La expansión de la infraestructura de inteligencia artificial (IA) no es solo una revolución tecnológica: se trata de un acontecimiento histórico para los mercados de capitales, comparable al auge de los ferrocarriles a finales del siglo XIX o al nacimiento de Internet hace una generación. Mientras los líderes tecnológicos globales (o «hiperescaladores») y los nuevos actores compiten por implementar centros de datos y aceleradores de IA, la magnitud y la estructura de la financiación están reconfigurando el panorama de las inversiones. Hoy por hoy, esta transformación ofrece a los inversores en renta fija oportunidades muy atractivas. Entender la magnitud, los mecanismos de financiación y los posibles riesgos resulta imprescindible para defenderse bien en un entorno que evoluciona a gran velocidad.
El gasto en infraestructura de IA está transformando los mercados de capitales
A medida que las aplicaciones de IA proliferan, la carrera por construir la infraestructura que las sostiene ha desatado uno de los mayores ciclos de inversión de capital de la historia reciente. Gigantes tecnológicos como Microsoft, Google, Amazon, Meta y Oracle lideran este movimiento y se espera que su inversión de capital anual combinada supere los 530 000 millones de dólares a finales de la década.1
Este aumento lo está impulsando el crecimiento explosivo de la demanda de servicios basados en la IA, tanto por parte de consumidores como por parte de compañías (figura 1). Estimamos que la inversión acumulada necesaria entre 2025 y 2030 podría acercarse a los 5,8 billones de dólares.2 Esta cifra podría incluso quedarse corta, ya que muchas compañías consideran este período como una ventana de inversión crítica e ineludible.
El resultado es una perturbación de la demanda de capital que se prolongará durante varios años y que ascenderá a varios billones de dólares, con implicaciones directas para las dimensiones, la estructura y el perfil de riesgo del mercado mundial de bonos.
Figura 1: Pronóstico de fuerte crecimiento de la demanda de IA hasta 2030.
Demanda proyectada de unidades de procesamiento de gráficos (en miles de unidades).
Fuente: Estimaciones de Columbia Threadneedle Investments. Datos a 15 de octubre de 2025.
Los gigantes tecnológicos buscan estrategias nuevas de financiación para el crecimiento de la IA
Esta expansión masiva está dando lugar a necesidades de financiación sin precedentes. Aunque los gigantes tecnológicos generan un flujo de caja de explotación significativo, la magnitud de la inversión requerida está obligando a las compañías a explorar múltiples vías de financiación. Varios factores están impulsando un cambio hacia estructuras de financiación alternativas, entre los que cabe incluir:
- La cantidad absoluta de deuda que podrían necesitar emisores individuales
- La concentración de deuda a nivel sectorial en comparación con índices más amplios
- La gestión del coste de los fondos y el mantenimiento de la liquidez
- La diversificación de las fuentes de financiación
- La limitación de la interrupción de las políticas actuales de asignación de capital
El auge de la IA trae nuevas estructuras a la inversión en renta fija
Aunque el flujo de caja de explotación sigue siendo la principal fuente de financiación de las compañías tecnológicas más grandes, la magnitud de la inversión está obligando a los emisores a diversificar:
- Deuda corporativa tradicional: las compañías están emitiendo más bonos, pero la concentración en los índices y las primas de riesgo están aumentando a medida que crece la participación del sector tecnológico en el mercado de bonos corporativos. Por ejemplo, la emisión de deuda corporativa tradicional podría toparse con los límites de concentración de los índices.
- Estructuras de crédito titulizado (centros de datos): los activos de los centros de datos se empaquetan cada vez más en valores. La emisión de valores de titulización de centros de datos, incluidos los bonos de titulización hipotecaria sobre inmuebles comerciales y los valores de titulización de activos (CMBS y ABS, respectivamente, por sus siglas en inglés), ha alcanzado los 17 400 millones de dólares en lo que va de 2025, lo que supera en un 50 % el total de todo el año 2024 (11 600 millones de dólares).3 Estos bonos están estructurados de manera que el reembolso del capital depende de la refinanciación. Aunque resulte atractivo frente a los bonos corporativos con calificación de grado de inversión por su rentabilidad y calificación, su valor relativo frente a otros productos titulizados merece un análisis más detallado y la transparencia sigue siendo limitada.
- Joint ventures y estructuras fuera de balance: las operaciones innovadoras, como la estructura de Oracle-Vantage-OpenAI, implican acuerdos complejos en los que la infraestructura se financia mediante garantías y flujos de ingresos de varias partes.
- Préstamos basados en activos: los propios centros de datos se utilizan cada vez más como garantía, aunque la volatilidad de las valoraciones y la obsolescencia tecnológica constituyen preocupaciones importantes.
Para los inversores en renta fija, la proliferación de estas estructuras nuevas requiere un estudio minucioso. Los inversores no solo tienen que evaluar la calidad crediticia del emisor, sino también la durabilidad de los activos subyacentes, la solidez de los contratos de los arrendatarios y el entorno de refinanciación al vencimiento.
Riesgos que los inversores deben tener en cuenta
Como ocurre con cualquier ciclo de inversión transformador, el auge de la infraestructura de IA conlleva una serie de riesgos que exigen una rigurosa diligencia debida. Las transformaciones históricas de los mercados de capitales (como las que se sucedieron con la aparición del ferrocarril e Internet) estuvieron marcadas por desafíos de calidad crediticia e impagos. Por eso, aunque las oportunidades son significativas, el aumento actual de la inversión en infraestructura de IA presenta una serie de riesgos que los inversores deben evaluar con cuidado. A modo de ejemplo, cabe citar:
- Riesgo de financiación de pagos: muchos acuerdos de financiación dependen del acceso continuo a los mercados de capitales y a la financiación de capital para respaldar los contratos de arrendamiento a largo plazo.
- Desajuste entre activos y pasivos: las compañías suelen firmar contratos informáticos a corto plazo (de tres a cuatro años), pero se comprometen a arrendamientos de centros de datos a largo plazo (de cinco a 20 años), lo que genera posibles desequilibrios si la demanda cambia o si la tecnología evoluciona.
- Incertidumbre en la valoración de garantías y obsolescencia tecnológica: las valoraciones de los centros de datos se han disparado, a veces con tasaciones muy por encima de los costes de construcción. Aunque la infraestructura física tiene una larga vida útil, los avances rápidos (como el cambio de la refrigeración por aire a la refrigeración por líquido) pueden repercutir en el valor de los activos y en las perspectivas de refinanciación. Las relaciones préstamo-coste suelen ser cercanas al 100 %, a pesar de las perspectivas conservadoras de las ratios préstamo-valor.
- Concentración de arrendatarios y riesgo para los operadores: la alta dependencia respecto de compañías de IA o de proveedores de nube específicos genera vulnerabilidad si los arrendatarios no logran el crecimiento esperado. Los bonos ABS de los centros de datos exponen a los inversores a los resultados de los operadores y no solo a los bienes inmuebles subyacentes.
- Riesgo de refinanciación y vencimientos: un volumen significativo de bonos ABS de centros de datos requerirá refinanciación en los próximos años. Cualquier caída de las valoraciones o cambio en los tipos de capitalización podrían representar retos.
- Incertidumbre en torno a la rentabilidad de la inversión: históricamente, las compañías tecnológicas han generado un retorno de la inversión sólido, pero los aspectos económicos de la infraestructura de IA a gran escala siguen siendo inciertos. La ratio de ingresos incrementales respecto a la inversión de capital ha disminuido y el momento en que se materializarán los ingresos no está claro.
Conclusión
La expansión masiva de la infraestructura de IA podría tener graves implicaciones para los mercados de renta fija. Así como otros eventos históricos anteriores del mercado de capitales ya provocaron cambios significativos junto con riesgos importantes, el rápido crecimiento del sector actual está reconfigurando los mercados de crédito y exigiendo un enfoque más sofisticado a la hora de evaluar los riesgos. A medida que se desarrolle la era de la IA, los inversores en renta fija que adapten sus marcos y empleen una investigación y un análisis de crédito rigurosos estarán mejor posicionados para capturar valor.