Resumen
- Los mercados se han mantenido relativamente tranquilos a pesar de un contexto geopolítico y político volátil.
- El petróleo ha sido la excepción más clara, con una caída del crudo Brent al disminuir los temores de inestabilidad en Oriente Medio.
- Los inversores parecen tranquilos ante la apertura del Estrecho de Ormuz y la limitada perturbación económica mundial.
- La incertidumbre política en el Reino Unido ha tenido hasta ahora poco impacto en los bonos del Estado, gracias a las expectativas de continuidad fiscal.
- La Reserva Federal podría representar el mayor riesgo para el mercado, ya que los inversores reconsideran la posibilidad de subidas de tipos en Estados Unidos en lugar de bajadas.
A pesar de un contexto geopolítico y político cambiante, los mercados financieros se han mantenido relativamente estables. La principal excepción ha sido el petróleo, donde la disminución de los temores sobre la inestabilidad en Oriente Medio ha contribuido a la bajada de los precios.
Actualmente, existen numerosos factores que podrían impulsar los mercados, desde los acontecimientos en Oriente Medio hasta los cambios políticos en Reino Unido y una perspectiva más incierta para la política monetaria estadounidense. Sin embargo, fuera de los mercados energéticos, la respuesta general ha sido relativamente moderada.
El movimiento más notable se ha producido en el petróleo. El crudo Brent ha continuado su descenso, retrocediendo hacia los niveles de marzo, en torno a los 77 dólares por barril. Esto refleja una creciente confianza en que Estados Unidos e Irán están avanzando hacia un acuerdo de paz, aunque es improbable que un acuerdo final sea sencillo.
Las negociaciones anteriores sobre el programa nuclear iraní duraron más de dos años, por lo que los inversores deben ser realistas respecto a los retos que se avecinan. No obstante, lo fundamental para los mercados es que el estrecho de Ormuz permanece abierto y que, hasta el momento, la perturbación de la economía global ha sido limitada. Los índices bursátiles parecen reflejar ese resultado: un conflicto que ha durado más de lo previsto inicialmente, pero que no ha alterado sustancialmente las perspectivas macroeconómicas generales.
El Reino Unido también se enfrenta a otro periodo de transición política. Una década después del referéndum del Brexit, el país podría estar a punto de tener su séptimo primer ministro en poco más de diez años. Sin embargo, por ahora, los mercados no han mostrado señales de tensión.
Una de las razones es que el probable nuevo primer ministro, Andy Burnham, ha indicado que mantendría las reglas fiscales de Rachel Reeves. Desde la perspectiva del mercado de bonos, este compromiso es importante. Los detalles sobre la política monetaria siguen siendo limitados, y los inversores seguirán de cerca el proceso de liderazgo, cuyas nominaciones se espera que finalicen a mediados de julio. Si no hay más candidatos, los mercados pronto tendrán mayor claridad sobre la dirección del próximo gobierno.
El cambio más significativo para los mercados podría provenir de la Reserva Federal (Fed). Tras la ronda de reuniones de bancos centrales de la semana pasada, el nuevo presidente de la Fed, Kevin Warsh, adoptó un tono ligeramente más restrictivo de lo esperado y ofreció una orientación limitada sobre la probable trayectoria de la política monetaria.
La Fed tampoco participó en el gráfico de puntos, lo que deja a los inversores con menos visibilidad sobre la posible evolución de los tipos de interés. Esto es importante porque la economía estadounidense se mantiene en una situación relativamente buena, el mercado laboral se ha estabilizado, pero la inflación sigue siendo una preocupación. En este contexto, los mercados comienzan a contemplar la posibilidad de subidas de tipos de interés en EE. UU. en lugar de bajadas, lo que podría limitar el optimismo a corto plazo.
Para los inversores, el mensaje es de cautela. Los mercados han ignorado en gran medida los recientes riesgos geopolíticos y políticos, gracias a la limitada perturbación económica y a los bajos precios del petróleo. Sin embargo, el panorama político se está volviendo menos predecible, sobre todo en EE. UU. En este entorno, los precios de los activos podrían seguir siendo sensibles a las variaciones en los datos de inflación, a la comunicación de los bancos centrales y a cualquier nuevo indicio de inestabilidad geopolítica.