Las perspectivas económicas generales siguen resultando halagüeñas y la expansión económica mundial sigue su curso
Sin embargo, se están agravando los riesgos generales, al preverse una inflación más persistente en algunos lugares. Dicho esto, esperamos que la inflación siga disminuyendo, si bien a un ritmo menor.
En pocas palabras
Renta variable
Mantenemos una visión optimista, aunque cautelosa, sobre la renta variable, donde preferimos Estados Unidos. Ahora bien, las valoraciones de la renta variable siguen siendo relativamente elevadas y los balances de las compañías revelan bastante solidez (balances fuertes), por lo que vaticinamos un buen crecimiento de los beneficios para 2025 en todas las regiones. En términos relativos, otorgamos prioridad a la renta variable estadounidense, segmento en que observamos una tendencia estructural positiva de la inteligencia artificial (IA) persistente.
Renta fija
Hasta 2024, teníamos una predisposición positiva hacia los bonos y éramos de la opinión de que continuarían las fuerzas desinflacionistas. Nos decantamos ligeramente por la deuda no británica debido a la expectativa de que el componente de la vivienda del IPC en EE. UU. comience a materializarse y a la creciente desinflación de este país. De cara al futuro, aunque esperamos que prosigan los recortes de tipos a medida que disminuya la inflación, el trasfondo geopolítico podría desembocar en que determinadas zonas presenten una inflación más obstinada de lo que se pensaba. Asimismo, los deficits públicos siguen constituyendo un motivo de preocupación. Por consiguiente, mostramos una actitud neutral sobre los activos de renta fija, con un sesgo hacia la infraponderación a partir de ahora.
¿Te interesa saber más?
En general, mantenemos una visión optimista, aunque cautelosa, sobre la renta variable y, dentro de esta clase de activos, preferimos la renta variable estadounidense.