En pocas palabras
- La transformación estructural de Japón podría extenderse durante décadas. Las reformas del gobierno corporativo, la reasignación de capital y las valoraciones atractivas dan lugar a un argumento de inversión plurianual convincente.
- Los catalizadores a corto plazo están confluyendo para generar un momento interesante en el que cabe preguntarse «¿por qué ahora?»: los hogares están reasignando fondos del efectivo a la renta variable, el crecimiento del PIB se está acelerando y las políticas gubernamentales respaldan activamente la transformación económica.
- Hoy en día, la economía de Japón es un reflejo de la transformación de los EE. UU. a principios de los años ochenta: las reformas de gobierno corporativo fomentan la rentabilidad de los accionistas y el ahorro de los hogares está moviéndose del efectivo a la renta variable, lo cual pone al país en una posición idónea para mantenerse en un ciclo de creación de riqueza generacional.
- Japón ofrece oportunidades en una amplia gama de sectores: analizamos el potencial en sectores como la renovación de infraestructuras, la cultura fan, la construcción naval y la adopción de la IA.
- Los notables diferenciales de rentabilidad entre los componentes del mercado y la falta de cobertura de analistas en el universo de Japón dan margen para obtener una ventaja de información mediante análisis fundamental e inversión activa.
A medida que nos adentramos en 2026, la pregunta de hasta qué punto es sostenible el resurgimiento de Japón se ha convertido en una pregunta fundamental: ¿estamos siendo testigos de un ciclo del mercado temporal o de las fases iniciales de una transformación estructural que podría redefinir Japón durante décadas? Los datos apuntan cada vez más a la segunda opción. Lo que comenzó como un repunte propiciado por la gobernanza en 2023 ha resultado ser algo mucho más profundo: una convergencia de fuerzas que refleja las primeras fases del gran ciclo de generación de riqueza de los EE. UU. de la década de 1980.
La revolución de la gobernanza: todavía está dando sus primeros pasos
En todas las salas de juntas de Tokio, la conversación ha cambiado radicalmente: ha pasado de la retención de efectivo y la estabilidad a un enfoque apremiante hacia la rentabilidad de los accionistas y hacia la eficiencia del capital.
Las cifras son el reflejo de una transformación que está cobrando fuerza. Las compañías japonesas repartieron el 60 % de los ingresos netos a los accionistas en 2025, pero siguen acumulando efectivo equivalente al 40 % del PIB, lo que supone más del doble que el ratio de los EE. UU. (gráfico 1). Este no es un problema que pueda resolverse de un día para otro; es una oportunidad a largo plazo que generará valor de forma sistemática a medida que las compañías aprendan a invertir el capital de forma más eficiente. Ya estamos detectando indicios de esta transición. Las recompras de acciones se han multiplicado por nueve desde 2012, las participaciones cruzadas siguen reduciéndose y los dividendos se han duplicado en 10 años. No se trata de medidas temporales debidas a la presión del mercado, sino que representan un cambio sustancial en la forma en que operan las compañías japonesas. La revolución ha comenzado, pero todavía nos encontramos en los primeros capítulos.
Gráfico 1: Las compañías todavía disponen de mucho capital para invertir
Fuente: Nomura, noviembre de 2025. El gráfico muestra el ratio efectivo y depósitos respecto al PIB para todos los sectores, excluyendo el financiero.
Varios catalizadores se alinean para obtener un crecimiento sostenido
La reforma de la gobernanza por sí sola no explica el momento en que se produjo este resurgimiento. Tres poderosos catalizadores están confluyendo para generar un momento en el que cabe preguntarse «¿por qué ahora?», lo cual hace que esta transformación sea especialmente atractiva.
Giro significativo de la cultura del ahorro a la cultura de la inversión.
Los hogares japoneses están despertando por fin después de décadas de letargo financiero. Con 14 billones de dólares en activos (casi cinco veces todo el PIB de Francia), la mitad de los cuales está inmovilizado en efectivo, millones de ahorradores están comenzando a invertir en un panorama de inflación persistente. La mejora de las cuentas NISA (esquema de inversión libre de impuestos de Japón) está acelerando esta transición del ahorro a la inversión, lo cual asegura flujos entrantes de renta variable sostenidos durante los próximos años.
Los vientos políticos de Japón han soplado de forma determinante.
La administración de la primera ministra Sanae Takaichi se inspira en las políticas económicas (‘Abenomics’) del ex primer ministro japonés Shinzo Abe, pero ahora establece un nuevo rumbo. Mientras que Abe se propuso erradicar la deflación y restaurar el crecimiento con políticas monetarias y fiscales, Takaichi aplica una «Sanaeconomía», una estrategia que aúna crecimiento económico y seguridad nacional al amparo de la seguridad económica y la inversion estratégica. No se trata solamente de un cambio drástico de políticas, sino que es una reformulación drástica del posicionamiento mundial de Japón. Con el apoyo fiscal y monetario, el gobierno está creando alianzas con la industria privada para dominar las tecnologías críticas del futuro: inteligencia artificial (IA), semiconductores, informática cuántica, construcción naval, ciberseguridad y contenido digital. La tendencia positiva está cobrando fuerza y Japón se está posicionando para recuperar su lugar en la cúpula económica mundial.
La transición desde la deflación hasta la inflación está reconfigurando los patrones de consumo e inversión tanto en el ámbito empresarial como en el de los inversores domésticos.
El crecimiento del PIB nominal apunta al alza, y el TOPIX emula históricamente esta trayectoria (gráfico 2). En esencia, este crecimiento se debe a la sólida demanda interna, lo cual supone una desviación notable respecto a los patrones de recuperación dependientes de las exportaciones del pasado de Japón.
Gráfico 2: Espejo del mercado de Japón: alineación entre el TOPIX y el PIB
Fuente: Cabinet Office, Morgan Stanley Research. TOPIX (pt), PIB nominal de Japón (billones de yenes). e=Estimaciones de Morgan Stanley Research. Noviembre de 2025.
Lo que hace que esta convergencia resulte especialmente tentadora es que las valoraciones japonesas siguen siendo atractivas a pesar de las recientes ganancias. El TOPIX cotiza actualmente a una fracción de su máximo durante la burbuja de 64 veces el ratio precio/beneficio, y más de un tercio de las compañías del índice permanecen por debajo del valor contable.
El paisaje de inversion de Japón se está transformando
La historia de la inversión de Japón está evolucionando más allá de sus temas tradicionales de automatización y transformación digital. La visión estratégica de la nueva administración, combinada con cambios estructurales, está dando lugar a oportunidades en sectores inesperados.
Adopción de IA
A medida que la IA reconfigura los mercados mundiales, Japón debe enfrentarse a una oportunidad única. Con una fuerza laboral menguante, la adopción de la IA aborda los problemas de productividad sin los temores de destrucción de puestos de empleo que aquejan a otras naciones. Esta realidad demográfica transforma la posible perturbación en una ventaja competitiva.
Gasto en infraestructura
El milagro económico de Japón dejó un legado que ahora exige que le prestemos atención. Las infraestructuras construidas hace 40 o 50 años durante los periodos de alto crecimiento y de burbuja requieren una renovación integral. Esta no es una exigencia cíclica, sino una necesidad estructural. Las compañías de construcción se beneficiarán de décadas de actividad sostenida renovando edificios, mejorando las instalaciones y reconstruyendo las redes de transporte obsoletas.
El reflote de la construcción naval
Las tensiones geopolíticas están reavivando una verdad ancestral: el control marítimo determina el poder global. La administración Takaichi ha declarado la construcción naval como un segmento estratégico, y ha prometido un respaldo público-privado integral, ya que los sectores de defensa y de equipos marítimos se benefician de la creciente inestabilidad internacional.
El resurgimiento de osaka
Osaka, que antaño fue la «despensa de la nación» (el principal nodo de Japón para el comercio de arroz y la actividad económica), quedó relegada frente a Tokio tras el estallido de la burbuja de la década de 1990. Ahora, bajo la influencia de la coalición del Partido Ishin, la visión de Osaka como «subcapital» adquiere cada vez más fuerza. Proyectos importantes como el Integrated Resort, la remodelación de la estación de Osaka y la ampliación de Hokuriku Shinkansen auguran una futura revitalización económica.
Cultura del fenómeno fanes
Este segmento del mercado se ha convertido discretamente en un motor económico de Japón. «Oshikatsu» (estilo de vida que consiste en apoyar a ídolos, personajes de anime, VTubers y atletas) ahora rivaliza con la industria mundial del anime en volumen de mercado, lo cual pone de manifiesto un potencial commercial sin explotar en las exportaciones culturales de Japón.
El manual para la creación de riqueza: el Japón actual es un reflejo de los EE. UU. de la década de 1980
Los paralelismos con la transformación de los EE. UU. en los primeros años ochenta son impactantes y reveladores. En aquel entonces, el 40 % de las acciones de EE. UU. cotizaban por debajo de su valor contable, una situación casi idéntica a la actual en Japón (gráfico 3). Las compañías estadounidenses perdieron el rumbo tras la estanflación de los años setenta, exactamente igual que cuando las firmas japonesas sufrieron una conmoción durante décadas tras el estallido de su burbuja.
Gráfico 3: Baja rentabilidad de la renta variable y valoraciones deprimidas en ambos mercados
Fuente: Morgan Stanley MUFG Research, noviembre de 2025
El catalizador en ambos casos fue el mismo: un despertar empresarial basado en la rentabilidad de los accionistas. La desregulación de Ronald Reagan y el viraje hacia una reestructuración propulsada por fusiones y adquisiciones pusieron en marcha el mayor ciclo de creación de riqueza de la historia moderna. Japón está aplicando un guion inquietantemente similar, ya que las reformas de gobierno corporativo estimulan sistemáticamente la rentabilidad de los recursos propios (ROE) en todo el mercado.
La revolución de los inversores minoristas también ofrece otro paralelismo revelador. La renta variable y los fondos de inversión representaban solo el 36 % de la asignación de fondos de los hogares de EE. UU. en 1985, pero hoy en día han crecido hasta el 55 %. Japón se sitúa actualmente en el 19 % (muy por debajo del nivel de EE. UU. de 1985) y la curva es inequívoca (gráfico 4). Teniendo en cuenta que el 50 % de los activos siguen estando en efectivo, el potencial de reasignación en renta variable supera con creces el fenómeno que se produjo en EE. UU. hace cuatro décadas. Las cuentas NISA de Japón están dibujando una trayectoria transformadora similar a la que produjeron los 401(k) y las cuentas de ahorro para la jubilación (IRA, por sus siglas en inglés) en los EE. UU., lo cual podría movilizar billones en ahorros de los hogares para la inversión en renta variable.
Gráfico 4: Desglose de los activos de los hogares (%)
Fuente: Bloomberg y SMBC, diciembre de 2025. El gráfico muestra la proporción de acciones con una relación precio/valor contable inferior a 1 en el contexto del universo Japón-EE. UU. Calculado mensualmente desde enero de 1980.
La ventaja de la gestión activa: Sorteando las ineficiencias
La transformación de Japón exige un enfoque de inversion activo. Las pruebas son patentes: el gestor de renta variable activo promedio japonés obtiene una rentabilidad superior al índice MSCI Japan en todos los periodos de la última década. Los gestores activos gozan de una posición privilegiada para crear oportunidades genuinas de Alpha partiendo de un mercado plagado de ineficiencias.
Japón tiene 4000 sociedades cotizadas, pero solo el 35 % de ellas ofrece una rentabilidad de los recursos propios superior al 10 %. Esto implica que la mayoría de ellas se queda estancada en su coste del capital o por debajo de él. Para los inversores pasivos, esto genera una realidad incómoda: se ven forzados a poseer compañías de pequeña capitalización simplemente porque cotizan en el índice. La gestión activa permite la inversión en compañías de alta calidad y con valoraciones más atractivas, así como en sociedades con potencial de transformación. Además, más del 60 % de estas compañías japonesas están cubiertas por un analista «sell-side» o por ninguno en absoluto, frente al 70 % de los valores de pequeña capitalización de EE. UU., que atraen cada una a tres o más analistas. Este vacío de investigación es un mapa del tesoro para los gestores activos dispuestos a indagar más allá. Mientras el mercado permanece ajeno a la transformación empresarial de Japón, los gestores cualificados están identificando a los ganadores del futuro.
Nuestro principal planteamiento de inversión basado en la calidad se focaliza estratégicamente en estas oportunidades. Nos centramos en compañías fuera de lo común, asequibles, con fundamentos sólidos y equipos de gestión dedicados a maximizar el valor para los accionistas. Esta metodología ha generado Alpha de forma sistemática durante toda la transformación de Japón.
Conclusión: Un momento definitorio para las inversiones en Japón
El renacimiento de Japón no es una mejoría cíclica, sino una transformación estructural que podría prolongarse durante décadas. La convergencia de la reforma del gobierno corporativo, la reasignación de capital motivada por factores demográficos, el reajuste político y las valoraciones atractivas crea un argumento de inversión plurianual irresistible.
Al igual que en EE. UU. en los años ochenta, Japón se encuentra en el umbral de un ciclo generacional de creación de riqueza. Pero todavía nos encontramos en las primeras etapas. La revolución de la gobernanza se está acelerando, el capital de los hogares comienza a movilizarse y las dinámicas políticas favorecen la continuación de las reformas.
Los factores impulsores estructurales siguen intactos, el horizonte para la reforma se fija dentro de varios años y la oportunidad para que los gestores activos generen Alpha pocas veces ha sido más atractiva. Creemos que el renacimiento de Japón no ha hecho más que empezar, y aquellos que reconocen hoy su naturaleza estructural se hallarán en mejor posición para beneficiarse de esta inminente transformación.